De internet en 2011 al marketing en la era de la IA
En 2011, Google era el punto de partida de casi todas las búsquedas online, Facebook estaba cambiando la forma en que las personas y las marcas se comunicaban, y el smartphone empezaba a sacar internet del ordenador para meterlo en el bolsillo. Instagram tenía apenas un año, TikTok no existía y ChatGPT estaba, como poco, a una década de distancia.
Ese mismo año empezó la historia de Digital Diggers, que nació en Rumanía como Devoratorii de Marketing. Éramos cuatro personas y entrábamos en una industria en la que los siguientes 15 años iban a cambiarlo casi todo: las plataformas, los formatos, los algoritmos, la tecnología y, sobre todo, la forma en que la gente busca, elige y se comunica online.
Echando la vista atrás, la historia de nuestra agencia va en paralelo a esa transformación. Pasamos del desktop al móvil, de las páginas de Facebook a los feeds algorítmicos, de los banners a los creadores de contenido y de unas pocas palabras escritas en Google a conversaciones enteras con una IA. Cada vez que cambiaba internet, el marketing tenía que cambiar con él.
Nosotros también.
Del archivo de Digital Diggers. No todas las fotos de una agencia se hacen para LinkedIn. Por suerte.
2011–2014. Cuando lo digital empezaba a ganarse su sitio
Uno de nuestros primeros clientes fue Château d’Ax. En 2011, la presencia online de la marca se limitaba a una web corporativa que ni siquiera estaba bien indexada en los buscadores. Empezamos con el SEO, después entramos en la estrategia de Facebook y el email marketing, y la colaboración duró nueve años, incluidos proyectos SEO para Italia, España, Bélgica y Portugal.
Hoy parece lo normal. Entonces no lo era. Para muchas empresas, lo digital seguía siendo una extensión de la comunicación tradicional. La web era el destino, Google era el camino principal para llegar a ella, y Facebook empezaba a permitir algo nuevo: una relación diaria entre marca y personas. Para nosotros, esa fue la escuela de los primeros años, con SEO, webs, PPC, Social Media y email marketing.
Un internet muy diferente.
2015–2017. El contenido empieza a circular de otra manera
Mientras tanto, internet había dejado el escritorio y ya vivía permanentemente en el bolsillo. Ya no entrábamos online solo cuando teníamos algo que buscar. Pasábamos cada vez más tiempo allí, y eso también cambiaba la relación entre marcas y personas.
En 2015 lanzamos nuestra newsletter. El email, los blogs, Facebook y el vídeo se convertían en herramientas con las que una marca podía construir una voz propia y una relación constante con su público.
Transart es uno de esos ejemplos que cuentan la historia de la continuidad mejor que cualquier lista de clientes.
En esa misma época, las personas empezaban a convertirse en medios en sí mismas. Los creadores construían comunidades, los vídeos eran cada vez más fáciles de producir y distribuir, y la influencia ya no pertenecía solo a los medios o a las marcas con grandes presupuestos.
Nos subimos al cambio en marcha. Llegaron las campañas con creadores rumanos como Mircea Bravo, Ioana Grama o Alina Ceușan, los primeros proyectos de influencer marketing y, en 2017, UNTOLD, uno de los mayores festivales de música de Europa, con StarShinerS. Era una época en la que la voz de una marca empezaba a construirse también a través de las personas con las que elegía asociarse.
2018–2019. Lo digital se vuelve más complejo
A finales de la década ya no bastaba con estar presente online. La gente pasaba de Google a Facebook, Instagram, la web y el email antes de tomar una decisión; la publicidad era cada vez más sofisticada y los datos permitían entender su comportamiento con mucha más precisión.
Las agencias también estaban cambiando. Una captura de nuestra web de aquella época lo dice casi todo: SEO Strategist, PPC Senior, Google Partner, Facebook Blueprint, SEMrush, Programmatic, Criteo. No la guardamos por nostalgia, sino porque muestra muy bien hasta qué punto el marketing digital ya se había especializado.
Al mismo tiempo, el equipo crecía. Llegaron compañeros, proyectos y clientes nuevos, y algunas de las colaboraciones que empezaron entonces siguen hoy en marcha; proyectos que se han vuelto más internacionales, igual que el equipo, los clientes y los mercados en los que trabajamos.
2020–2022. Cuando casi todo tuvo que volverse digital
Y llegó 2020. La pandemia no inventó la digitalización, pero la aceleró. Las tiendas, los servicios, las reuniones, los eventos, el trabajo y la comunicación se trasladaron online a un ritmo para el que muchas empresas no estaban preparadas.
Nosotros hablábamos de ello en aquel momento, no a toro pasado.
En esos años, la frontera entre negocio y negocio digital se volvió cada vez más difícil de trazar. La web, el e-commerce, la publicidad, el vídeo y Social Media pasaron a estar directamente ligados a las ventas, los leads y la continuidad de un negocio. El marketing digital ya no iba solo de comunicación, sino cada vez más de cómo funcionaba la empresa.
2023–2024. Internet empieza a respondernos
A finales de 2022 se lanzó ChatGPT, y en 2023 ya hablábamos de IA con nuestros clientes y nuestra comunidad. Preferimos las publicaciones de entonces a contar ahora que «ya veíamos lo que venía».
Para el marketing, el gran cambio no era solo la llegada de una herramienta nueva. Cambiaba la forma en que la gente llegaba a la información. Durante dos décadas nos habíamos acostumbrado a buscar: escribíamos unas cuantas palabras, recibíamos una lista de resultados y empezábamos a navegar. Ahora podíamos preguntar, seguir la conversación, pedir comparativas, explicaciones y recomendaciones. Y eso iba a cambiar otra vez las reglas.
2025–2026. De que te encuentren a que te entiendan
Hoy, el camino entre una necesidad y una decisión es mucho menos lineal que en 2011. Descubrimos un producto en Instagram, lo buscamos en Google, entramos en la web, le preguntamos a ChatGPT por alternativas, vemos un vídeo, leemos opiniones y volvemos antes de elegir.
El Search, Social Media, la web y el Paid Media siguen aquí. Lo que ha cambiado es la relación entre ellos. Una marca tiene que poder ser encontrada, entendida y puesta en contexto tanto por las personas como por los sistemas que estas usan para encontrar respuestas.
Search. Social. AI.
15 años después
Empezamos siendo cuatro. Llegamos a ser un equipo de hasta 30 personas, y hoy somos 12.
Entre esas dos cifras hay 15 años de proyectos, clientes, compañeros, campañas, oficinas, ciudades y países, newsletters, actualizaciones de Google, posts de Facebook, stories, anuncios, influencers, vídeos, plataformas que aparecieron y desaparecieron y, más recientemente, prompts e IA.
Pero si miramos el archivo, estos 15 años se parecen más bien a esto:
Oficinas, aniversarios, comidas juntos, eventos, pícnics, portátiles abiertos en sitios donde probablemente no deberíamos haber trabajado y muchísimas personas que, durante más o menos tiempo, formaron parte de la historia.
Algunas cosas han cambiado mucho. Otras, menos.
Hemos cambiado de oficina, de herramientas, de servicios, de plataformas y de forma de hacer nuestro trabajo. Algunos compañeros llegaron y se fueron; otros están con nosotros desde el principio o desde hace muchísimos años. Hemos tenido proyectos de unos meses y relaciones con clientes que se miden en años.
La experiencia en digital no consiste en saber cómo se hacían las cosas hace 15 años, sino en haber estado ahí cuando cambiaron y haber aprendido, cada vez, a hacerlas de otra manera.
En 2011 no sabíamos que llegaríamos hasta aquí. Tampoco sabemos cómo será el marketing dentro de otros 15 años, pero sí sabemos lo que hicimos cada vez que cambiaron las reglas: adaptarnos.
15 AÑOS ADAPTÁNDONOS · 2011–2026
Un equipo, muchas etapas, la misma costumbre de adaptarnos.